jueves, 15 de marzo de 2012

Las cuerdas de la guitarra eléctrica.

A pesar de lo obvio que puede resultar responder a la sencilla pregunta “¿qué cuerdas le pongo a mi guitarra eléctrica?”, caben muchas consideraciones que tanto los experimentados como los más novatos tenemos que tener en cuenta. Muchas veces, nos equivocamos eligiendo el calibre de cuerdas porque nos dejamos aconsejar por alguien con experiencia; aunque esto parezca contradictorio.
 
 
Me explico. La mano humana posee características generales por un lado y específicas por otro. Si bien todos compartimos un aspecto aproximadamente similar de la mano y podemos desarrollar todas las funciones para las que la evolución ha puesto este milagro de la naturaleza, que nos diferencia de los primates, a nuestro servicio; la fuerza, tamaño, elasticidad y resistencia de la mano son únicas y propias de cada persona. Por mucho gimnasio que uno haga, si una persona tiene la mano pequeña y estrecha es normal que tenga menos fuerza que otra persona, que puede ser más débil físicamente, que tenga una mano muy grande y musculada.

Son caracteres genéticos, ya que de tamaño y musculatura la mano no aumenta una vez alcanzada la edad adulta. Sí que se puede ejercitar de cara a un instrumento, pero cada persona le “mete mano” a su manera. Por estas razones, cada guitarrista es un auténtico mundo en lo referente al calibre de cuerdas. Partiendo del calibre estándar, el 09.42, hay guitarristas que pre!eren medidas más bajas, más altas, o que van mezclando calibres o bien usan juegos híbridos, que tan de moda se han puesto últimamente.
 
¿Por qué un calibre estándar?
 
Por calibre estándar no tenemos que entender ni mejor calibre ni el más adecuado para tocar ningún tipo de guitarra. Pese a que hay una serie de modelos que se han fabricado pensando en el calibre estándar (véase Fender, con su escala de 25.5 pulgadas; lo cual hace más sufridor el tocar con un calibre superior que en el caso de una escala más corta, como la de Gibson, de 24.75 pulgadas) nada nos impide utilizar otro calibre por y para nuestra comodidad tanto en la ejecución como en el toque y en el sonido. Y en este último apartado nos detendremos más adelante, pues es de transcendental relevancia.
 
El tener un calibre estandarizado obedece a una serie de principios básicos que tienen que ver con la propia forma de tocar la guitarra y con el público general. Estos principios son los siguientes:
 
  1. Tanto un hombre como una mujer pueden tocar con comodidad un calibre estándar. Realizar bendings y vibratos, tappings y otras técnicas sin aplicar excesiva fuerza y sin sacrificar ningún aspecto de sonido.
  2. El que exista un calibre estándar facilita la tarea de comprar cuerdas si uno tiene varias guitarras y en todas tiene la misma medida. Es realmente engorroso cuando en mitad de un ensayo se te rompe una cuerda del 10 y resulta que las únicas cuerdas que tienes de repuesto son del calibre de otra guitarra…
  3. No hay guitarra en el mercado que no funcione a la perfección con este calibre. Si bien tenemos que matizar que hay una serie de instrumentos que salen de casa con 10.46 (el calibre utilizado por Gibson), pero se les puede poner sin problemas el calibre estándar como han hecho muchos guitarristas, por ejemplo Ace Frehley, el genial guitarrista de Kiss.
 
Ese cambio de calibre es debido a la escala (la distancia entre el clavijero y el cuerpo de la guitarra) más corta de estos instrumentos, de 24.75; respecto a otros que tienen, como hemos observado antes, 25.5. Esta ha sido una de las diferencias más clásicas entre Gibson y Fender a lo largo de la historia.
 
Sin embargo, con el paso del tiempo han aparecido muchísimas marcas y tipos de guitarra con las más variopintas escalas. Desde la intermedia y discutible escala de 25 pulgadas de Paul Red Smith, hasta las nada desdeñables 27 que puede tener una guitarra barítona. Bien, pues, habéis adivinado, todas estas variantes suelen tener un tipo de calibre aconsejado por el fabricante, a modo de estándar. Pero, repetimos, ello no impide que funcionen a la perfección con el estándar general de 09.42; si bien, puede resultar más aconsejable utilizar otro para explotar más adecuadamente las propiedades especí!cas del instrumento (en una guitarra barítona será más aconsejable un calibre mucho más alto, enfocado a afinaciones más bajas). En guitarras con escalas híbridas, como es el caso de la PRS, podemos encontrarnos también con calibres híbridos (09.46, que es muy habitual).
 
 
Calibres más utilizados
 
Si bien los calibres 09.42 y 10.46 son lo más común en el mundo de las guitarras, hay otros que podemos encontrar en determinados tipos de guitarra o que se utilizan para determinados estilos. Cabe advertir que, si bien entre estos dos calibre básicos es raro que la guitarra necesite un ajuste importante (todo lo más, un ajuste del puente); cuando se sube o se baja de calibre notablemente, es necesario un ajuste completo de la guitarra; revisando el alma y el puente de la misma con objeto de que el instrumento se adapte correctamente a ese calibre y no sufra debido a este cambio. Vamos a centrarnos en las cuerdas usadas, generalmente, en guitarras de seis cuerdas. Las guitarras de siete y ocho cuerdas tienen sus calibres especí!cos que no nos interesa mencionar en este artículo destinado al público general.
 
  • 08.38”: Es un calibre muy blando para la mayoría de guitarristas y casi siempre resultará necesario un ajuste especí!co del instrumento, ya que estamos hablando de cuerdas de muy baja tensión (el calibre estándar está considerado de baja tensión) y generalmente poca resistencia, lo que se traduce en un tono más endeble y una durabilidad menor. Sin embargo pueden ser de mucha utilidad para las manos más pequeñas y frágiles de una mujer o en el caso de un hombre con las manos pequeñas o con poca fuerza. Pese a que en teoría se sacri!ca parte del tono, los bendings y vibratos resultan muy sencillos de hacer (lo que da esa sensación de blandura). Guitarristas de la talla de Yngwie Malmsteen o Eric Clapton han usado este calibre a lo largo de su carrera en innumerables ocasiones.
  • 10.52”: Este calibre es utilizado por muchos guitarristas que buscan un tono más tenue y grave, con mayor densidad, que el otorgado por el calibre 10.46. Es muy utilizado tanto en blues como en rock y en guitarras tipo Les Paul, Sg o semisólidas. También es usado por guitarristas rítmicos en estilos más cercanos al metal, debido a la mayor contundencia de los graves al realizar el palm mute y aun en acordes sueltos.
  • 11.52”: Con este calibre llegamos a la tensión media de las cuerdas, resulta ya un poco difícil apañarnos bien con los bendings de un tono si a!namos en Mi estándar. En las principales marcas encontramos una variación dentro de este calibre, la segunda cuerda (B) puede ser del 0.13 o del 0.14. Es un calibre que puede venirnos realmente bien si a!namos en Re o incluso en Do sostenido, ya que en esas a!naciones más bajas se requieren cuerdas de mayor tensión y grosor para equilibrar el instrumento. Se ha hecho muy común la variante híbrida de 11.49, que conserva el grosor de las cuerdas bordonas pero ofrece una medida más blanda en las agudas.
  • 12.54”: Este calibre está dentro de los considerados de tensión alta. Es quizá el calibre más utilizado en el Jazz, ya que en este estilo es muy escaso el uso de bendings (en el jazz clásico, es directamente inexistente este recurso) e interesa un tono grueso y tenue; que generalmente producen las guitarra de caja y las semisólidas. A su vez, la variante más signi!ca es el entorchado normal o el plano; dando este último un timbre aún más suave y cálido, más cercano al de una guitarra clásica o incluso a un piano. La tercera cuerda está entorchada (al igual que la sexta, quinta y cuarta) y bien podríamos considerarla como un puente entre las cuerdas bordonas y las agudas. Este mayor grosor y tensión permite realizar pasajes tanto lentos como rápidos manteniendo el tono y el volumen (en un ataque normal de púa) prácticamente inmutable y constante. Hacer bendings en a!nación estándar es realmente difícil para unas manos normales. Sin embargo ha habido varios guitarristas que han usado este calibre fuera del mundo jazzístico debido a su corpulencia y tamaño y musculatura de la mano; como por ejemplo, el gran bluesman Albert King. Para estilos muy metaleros, con afinaciones que empiezan a ser muy bajas, también puede ser recomendable.
  • 13.56”: Este es en muchas marcas el calibre máximo que se puede instalar en una guitarra. Válido para metal con a!naciones en Do o en SI. Se considera un calibre muy impracticable en afinación estándar y la guitarra puede que necesite un ajuste muy importante para usarlo. Es un calibre minoritario, casi exclusivo del metal extremo o más moderno.
 
¿Varía el sonido con un calibre de cuerdas diferente?

La respuesta es un rotundo sí. A mayor calibre, mayor densidad y grosor del sonido; ello no signi!ca que el instrumento vaya a sonar mejor (que puede que sí), sino que el sonido va a adoptar esos matices y perderá algo de la ligereza y brillo de un calibre menor. Sin embargo, hay que tener mucho en cuenta las manos del intérprete. Yngwie Malmsteen utiliza cuerdas del calibre 08 y sin embargo su sonido nos da la sensación de ser muy grueso, con mucha presencia y cuerpo; como si se tratará de un calibre 12. Ello es por su extraordinaria e inimitable forma de tocar y de pulsar, y por el resto de su equipo que le confiere ese sonido ya familiar en la historia del rock.
 
Sin embargo, si cogemos una guitarra de caja y le ponemos un calibre del 8, nos va a parecer que el sonido hace aguas por todos lados. Ello es porque, independientemente de nuestros gustos, hay guitarras a las que le sientan mejor unos calibres que otros; porque van destinadas a estilos concretos con sonoridades especí!cas. De esta forma, un 10.46” le irá mejor a una semisólida que un 09.42; porque sonará más llena y con más medios, se aprovechará mejor su resonancia y !nes armónicos.
 
Ahora bien, en el caso de una Stratocaster cuando subimos el calibre, más allá del 09.42 que trae de casa, veremos cómo aunque el sonido gana en medios y los registros pueden resultarnos más atractivos, el brillo típico y los agudos de este instrumento se verán un poco afectados. Una strato con un calibre del 12, será ciertamente muy diferente a una con el estándar. Y ahí sí in"uirá más o menos nuestro gusto, pero siempre partiendo de las especi!caciones del fabricante. Ya que cuando se diseña una guitarra se piensa un calibre para ella, de serie. Por ello, en resumidas cuentas, podemos decir que son tres las consideraciones que tendremos que tener en cuenta antes de escoger o cambiar el calibre de nuestras cuerdas:
 
  1. El tamaño y fuerza de nuestra mano.
  2. El tipo de guitarra y el estilo que tocamos.
  3. Las especificaciones del fabricante. El calibre del que parte esta guitarra.
 
Sea cual sea nuestra elección, recomiendo encarecidamente la prueba de varios calibres, investigando el instrumento y sus posibilidades; corriendo auténticas épocas diferenciadas en nuestro sonido, hasta dar con nuestra combinación favorita. Es muy interesante el uso de los calibres híbridos y la búsqueda de otras sonoridades, todo ello sabiendo ajustar apropiadamente nuestra guitarra; pero no cerrándonos en banda a ningún estilo ni a ninguna forma de tocar. Que de eso se trata, al !n y al cabo, de simplemente tocar la guitarra.
 
Fuente: Guitarristas.info Newsletter · Marzo 2012 · http://www.guitarristas.info/

 



 

 

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